La verdad es que su comida es buena, no digo que no, pero sus precios son altísimos, abusivos, sobretodo cuando la primera vez (y siguientes que vas a comer allí, te da a probar platos con especialidades que no has pedido, sino que él te los recomienda, y luego cuando vas a pagar, tienes que pedir un crédito.
Su lista de vinos era amplia, pero al no tener el que queríamos se ofreció a escogernos él uno, y resultó ser de los más caros (y no nos lo avisó).
A David le sobra hablar tanto, se hace pesado, y cada vez que se acerca, agachas la cabeza para que pase de largo y no salir de allí , por una simple comida, a las tres horas de haber entrado.
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